Compromiso – Un ingrediente necesario para emprender consciencia

Existe un aspecto del comportamiento humano que se suele pasar por alto con facilidad, a pesar de ser el meollo en muchos aspectos de nuestra vida que consideramos pueden estar lejos de lo que deseamos.

Pues si, observemos diferentes situaciones en nuestra vida en donde nos ha faltado compromiso para lograr el resultado anhelado.

  • Problemas de salud: poco compromiso con hábitos saludables.
  • Dificultades de pareja: no cumplimiento de acuerdos previos, poca o ninguna búsqueda de soluciones, más bien queja permanente.
  • Inestabilidad laboral: falta de abordaje del propio comportamiento que acompaña la pérdida o abandono del empleo.
  • No termino de emprender: bajo compromiso en el proceso, incluyendo los aspectos emocionales que te están deteniendo.

Esta es sólo una lista de algunas situaciones que, aunque no sea fácil ver, ocultan la necesidad de asumir mayores niveles de compromiso con la propia vida, y, para ello, se necesita del primer elemento, la responsabilidad personal.

Soy responsable de todo lo que me sucede

Empecemos por aceptar que lo que nos ocurre no es cuestión del azar, de las personas a nuestro alrededor o de los cambios lunares. Todos estos son aspectos o circunstancias con las que tenemos que aprender a conducirnos armónicamente en la vida, más no amarrarnos a ellos como cordón que nos arrastra por donde les parezca.

Es decir, “soy yo la única persona que elige la vida que vive”, sea ésta como sea. Soy yo quien me enojo, quien me quejo, soy yo quien no toma nuevas decisiones, soy yo quien no busca ayuda, soy yo quien no me hago cargo de mí, ni me coloco en el centro de mi vida. A partir de allí viene un segundo elemento…

Soy el centro de mi vida

Tal como ocurre en los huracanes, existe un centro de todo, únicamente cuando permanecemos en él, en el ejemplo seria el ojo del huracán, sentimos la calma y toda la tempestad a nuestro alrededor pareciera desaparecer, es decir, aunque siga allí, para mí ya no existe.

No se trata de negar lo que llamamos “realidad”, sino asumir que ésta es una interpretación que hacemos de lo que nos ocurre, de manera tal que cuando nos ubicamos en la calma de estar en nuestro centro, la vida nos aparece de otra forma y desde allí puedo tomar renovadas decisiones.

Para estar en el centro de mi vida, existe una labor consciente que debes realizar y eso implica asumir la responsabilidad personal que mencionábamos, así como también comenzar a practicar algunos ejercicios con los que puedas aprender a estar en ti, tal como la meditación o similares, así aquietarás temores cambiando de foco.

Finalmente, acepta…

Soy quien puede lograr lo que deseo

Llegó la hora de asumir mis compromisos, ¡sin excusas!

En este punto, es necesario considerar que el compromiso no es algo que emerja en piloto automático, se trata de una acción guiada de manera permanente hacia lo que deseo. No estamos hablando de aspectos materiales como único ejemplo, paz, felicidad, salud, todas estas experiencias se construyen cada día con las decisiones que tomas en relación a qué emociones cultivas, qué relaciones mantienes, en qué ambientes participas, qué alimentos comes, todas y cada uno de mis pasos me llevan al resultado deseado.

Muchas veces puedo buscar mi zona de confort, mi espacio habitual, más si quiero experimentar un cambio en mi vida debo, de la mano de mi compromiso, ir hacia él desde la mente, cuerpo y corazón.

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