Aquí les presentamos un breve resumen de nuestra historia. Tras reconocer nuestra conexión única y profunda, nos embarcamos en el proceso de transformar nuestras vidas para hacernos espacio la una para la otra, nos mudamos a Ecuador, como un espacio donde podíamos crear un plan para servir a la humanidad como nuestro objetivo común; de hecho, creemos que es la razón por la que el Universo nos concedió nuestra primera reunión en línea, y que fue parte del plan Divino.
Durante el tiempo que hemos permanecido en este hermoso lugar en el centro de América, construimos un laboratorio para investigar, analizar y crear una nueva forma de construir negocios que sirvan al mundo. Un laboratorio disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, donde el Universo nos transmitió los detalles del GPS necesario para construir los negocios que resolverán la crisis mundial. Recibimos los detalles de ese GPS a través de sueños, escritura canalizada y muchas señales que aparecieron como coincidencias inexplicables. Hoy, el Universo continúa operando con fuerza en nuestras vidas para ayudarnos a cumplir nuestra parte del plan.
Blanca Cesilia desconocía por completo la geometría sagrada hace ocho años; sin embargo, todas las imágenes relacionadas con lo que debía crear le llegaban en esos códigos. Cada mañana se transformaba al buscar el nombre y el significado de lo que le había llegado en sueños. El símbolo Phi y el Árbol de la Vida se encontraban entre varios símbolos que conectaban con el trabajo que Carmen Delia había comenzado años antes durante sus viajes a México como capacitadora de “negocios innovadores”. Ambas revisaron la información que comenzaba a surgir. Carmen analizó todo con el filtro empresarial y se planteó estas dos preguntas: ¿Tiene sentido para un negocio? ¿Será viable este proyecto?
Al mismo tiempo, nos quedó claro que se trataba de un nuevo modelo de negocio que trascendía el ámbito de las empresas sociales. La lógica de este nuevo enfoque era abordar las causas de las crisis sociales, sin parches ni soluciones temporales, para transformar las raíces de nuestros problemas planetarios. ¿Cuáles son estas raíces? ¡La respuesta estaba ante nuestros ojos, en nuestras creencias! Son nuestras creencias las que permiten la existencia de la discriminación, la opresión, la explotación, la guerra, etc. Todos los conflictos humanos se basan en creencias que se organizan en nuestras formas de pensar (paradigmas) sobre el mundo (cosmovisiones). Hasta este punto, nos enfocábamos en la ética, o lo que podríamos llamar emprendimiento ético. Pero teníamos claro que el universo quería mostrarnos más, quería decirnos que existe una raíz más profunda de todas las raíces. Y esa raíz es la creencia primordial de que «estamos separados de Dios» (dualidad). Fue entonces cuando reconocimos que estas nuevas empresas debían ser emprendimientos ético-espirituales no duales, holísticos, sistémicos e integradores. Nuestra tarea y desafío fue aplicar el nuevo “paradigma de la complejidad”, que hasta ahora ha estado limitado a las discusiones filosóficas y científicas de grandes pensadores, y expandir esta nueva conciencia integrando el hinduismo, la física cuántica y otros descubrimientos (visiones), aplicables a la vida cotidiana y a la sociedad, y transformarlos en recursos que realmente ayuden a los seres humanos a despertar al amor y a la Unidad.
Pero la historia no se quedó allí, luego de concebir las estrategias para transformar las creencias raíces de la separación humana, Blanca Cesilia llega al entendimiento profundo de ir más allá de la esfera cognitiva en estas intervenciones sociales e inicia una nueva línea de investigación para integrar todas las bases que soportan la dualidad en la experiencia humana. De este trabajo, y dado que todo remite al comportamiento humano, surge la Psicología Ética-espiritual como un nuevo paradigma para la Psicología que da las directrices aplicadas al emprendimiento, educación, política, salud, etc; para expandir la consciencia dentro de la cultura occidental.