Estoy listo para Emprender Consciencia

Luego de haber escuchado la contundente voz de nuestra alma, esa que nos dice que nuestra vida es mucho más que respirar, adquirir objetos, alcanzar logros e inclusive abrazar amorosamente a nuestros hijos.

Podemos reconocer que, aunque todos esos momentos han podido ser satisfactorios y nos permiten desarrollarnos en el mundo en general, existe una razón superior que demanda su cumplimiento, sentimos que tenemos algo pendiente por hacer, algo importante, que además no tiene un objetivo egoísta sino uno social, pues la contribución mayor que podemos hacer para nuestro bien, es la que entregamos a otros en la forma del amor que reconocemos fluye abundantemente desde nosotros.

Allí en ese punto, desde este sentir y en el creciente anhelo de cambiar ese estado de dependencia laboral es que llega la hora de emprender, pero no cualquier emprendimiento, se trata de emprender consciencia.

Reconocer lo que puedo entregar

Aquello de “para poder dar hay que tener”, aparece como una lógica sencilla pero bastante cierta. Es así como sabemos que queremos contribuir con otros, ayudar, servir desde nuestro corazón, pero ¿estará nuestro corazón preparado para darse?, ¿para dar qué?, ¿tendrá de eso suficiente para no desmayar en el camino y rendirse?

Existe el mundo de las intenciones y luego el de las acciones, por esta razón muchas personas pueden quedarse en el mundo de las intenciones sin jamás hacer algo de lo cual sentían deseo, también hay quienes se desgastan en buenas obras pero descuidan su salud, su vida, afectan sus relaciones o incluso son incoherentes al ayudar en aquello que necesitan urgente ayuda.

Por ello, al reconocer nuestro propósito mayor, ese opus de vida, surge un primer compromiso en revisar cómo está mi propio corazón. Si voy hacer un importante acto de amor a otros, en la forma que sea, mi amor y consideración propios deben ser un recurso de apoyo sólido.

Seguridad personal

A veces podemos dudar de si estamos preparados para un reto. Ciertamente servir a otros, entregar un mensaje, apoyar a nuestros hermanos en esta existencia, siempre será un reto. Existe un abanico, quizá un infinito número de abanicos, de formas de ver la vida, así cada persona con la que nos encontramos es particularmente especial. Existen personas o grupos que requieren algún soporte, y que cuando llega esa ayuda, pueden rechazarla, exigirla, desagradecerla.

Vemos entonces las grandes heridas humanas, la vulnerabilidad y el miedo. La primera opción podría ser salir corriendo, sentir que nadie nos valora, que queremos servir pero “no servimos para hacerlo” o que la gente no merece el amor que queremos entregar. Eso ¡no es cierto! Se trata de una ilusión de nuestro Ego que nos muestra rechazo y desaprobación.

Puede que nadie nos agradezca, puede que no todos entiendan lo que queremos trasmitir y no por ello debemos dejar de hacerlo pues siempre habrá alguien beneficiado además de mí, y con una sola persona basta, pues ella puede cambiar al mundo.

Servirse del servicio

Cuando cumplimos ese propósito mayor es inevitable resultar fortalecidos, no hay mayor fuente de sentido para la propia vida que expandir nuestra consciencia individual hacia el todo del cual pertenecemos. Cuando reconozco que al hacer algo por otros lo estoy haciendo por mí, porque ambos somos lo mismo y estamos creciendo juntos, el propósito social aparece como una forma de elevación y sanación para todos.

Emprender consciencia, resulta en la expansión de la propia consciencia.

Siempre estamos listos

La duda es miedo, y éste paraliza. Este camino será un descubrimiento permanente para ti que debes abrirte a experimentar, con el valor que brinda estar en ti realmente, conectado con tus talentos a compartir, en humildad por aprender de la experiencia y abierto a la transformación, es todo lo necesario, ¡acéptalo!

La acción te mostrará el camino, ¡comienza!

Cuando inicies tu emprendimiento en rigor, saliendo de las ideas, intenciones y deseos para ir a la acción, de una manera mágica aparecerá la confirmación de hacia dónde debes ir. Es claro que también habrá críticas y dudas, propias y de otros mostrándote al final tus propias inseguridades, deberás reconocer entonces al Ego actuando en esa situación.

Ten calma, detente y concentra tu atención en las señales que te muestran cómo estás aportando algo maravilloso. Reconoce que no proviene de ti como individuo, sino de todos y todo lo que está confabulando y participando en un resultado espectacular.

Una sonrisa, una lagrima que no necesita continuar cayendo, una nueva forma de ver las cosas, una nueva capacidad aprendida, un abrazo en el momento en que más se necesita, un plato de comida, cualquier aparente pequeño paso que camines dentro de un determinado emprendimiento social es la pieza indispensable de una obra magistral.

Hoy puedes llegar al mundo entero con la tecnología, emprender consciencia es tu mayor oportunidad.

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